Solidaridad con el Sáhara: La reconstrucción de un pueblo

Puede resultar paradójico pero en la parte más agreste del desierto también llueve. No es habitual, pero cuando lo hace puede llegar a caer casi tanta agua como en el diluvio universal, y eso lo saben bien en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf. El último episodio lo sufrieron hace poco más de dos meses y sus consecuencias aún son visibles en los asentamientos.

El lábil adobe con el que hacen sus casas se diluye ante lluvias torrenciales como las caídas en octubre, y eso hace que el pueblo saharaui tenga que empezar de cero, algo a lo que está acostumbrado. «Lo mejor de todo es su optimismo, he visto un panorama desolador, con casas enteras machacadas por las lluvias y las inundaciones y ellos siguen tan contentos y se ayudan unos a otros, felices e ilusionados con volver a reconstruir sus hogares». Quien habla es la presidenta de la Unión de Asociaciones Amigas del Pueblo Saharaui de Castilla y León, Inés Prieto, que junto a otros setenta castellanos y leoneses viajó a principios de diciembre a la zona a ayudar en la reconstrucción.

Algunos se pusieron el mono de trabajo y durante una semana colocaron nuevos ladrillos de adobe, otros enviaron ayuda económica a las familias de niños saharauis que veranean en Castilla y León gracias al programa «Vacaciones en Paz», y hubo quien se encargó de labores logísticas. Por ejemplo, la Asociación Zamora con el Sáhara, de la que Inés Prieto es también presidenta, se encargó de supervisar la reconstrucción del colegio de discapacitados físicos de Smara.

A esta ayuda se ha unido a la llegada desde Castilla y León de 48 toneladas de alimentos, medicinas y mantas. El cargamento de ayuda humanitaria partió de la comunidad autónoma a principios de diciembre en dos trailers que recorrerán los 2.500 kilómetros que separan la región de la zona argelina de Tinduf. Parte de los productos se han enviado por el apoyo de instituciones locales y provinciales como la Diputación de Valladolid, que sufragó el coste de una de las cabezas tractores del convoy, o la de Zamora, que aprobó una ayuda de 15.000 euros. También la Junta de Castilla y León quiso aportar su granito de arena y lo ha hecho movilizando una partida de 35.000 euros a través de Cruz Roja.

A paliar el último desastre al que ha tenido que hacer frente el pueblo saharaui han contribuido además ciudadanos de a pie que, bien como integrantes de las asociaciones de apoyo o a través de las actividades solidarias organizadas por estas, han sumado euros de solidaridad hasta lograr recaudar una cantidad de más de 17.000 euros, y donde Burgos, Zamora y Salamanca han figurado como provincias más solidarias.

Pese a todo, aunque se ha hecho mucho, la Media Luna Roja, que canaliza la ayuda internacional y reparte mantas entre los damnificados, advierte que aún es necesario más apoyo para paliar los daños de las inundaciones en los campamentos de refugiados saharauis. Por ello, las asociaciones de Castilla y León mantienen abiertas cuentas bancarias y actividades solidarias con un pueblo de refugiados que, a diferencia de otros, ni siquiera ha tenido la oportunidad de cruzar el Mediterráneo en busca de una vida mejor.

Los saharauis siguen confinados tras cuatro décadas en la parte más árida del desierto pero, a juzgar por la positividad con que se lo toman, eso no es un problema para quienes fueron los habitantes del último territorio colonial español (algunos de ellos aún muestran el DNI que le expidieron hace cuarenta años, cuando el Sáhara Occidental aún era provincia española).

Están curtidos en salir adelante ante las adversidades y para quienes han vivido cuatro décadas en campamentos sin electricidad ni agua corriente a los que huyeron de la guerra desatada en su tierra nativa unas lluvias torrenciales que han destruido sus casas no representan más que un pequeño escollo, aunque éste se haga mucho más llevadero con la ayuda solidaria de Castilla y León.

Fuente ABC.es

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