Las cosas por su nombre, el pasaporte saharaui no es una “LIBRETA”

Salamu Hamudi

No suelo quejarme por vicio, ni tampoco indignarme por pueriles debates que sirven de caldo de cultivo en las redes sociales. Por antonomasia, los saharauis solemos estirar hasta el vértigo esa cualidad humana llamada paciencia, pero sin rozar la bobería y la estupidez. Hasta que se enciende el botón rojo, cuando lees, ahora sí indignado, que la Policía Nacional del Puerto de Alicante (España) detuvo ayer (19 de febrero) a unos 17 saharauis que venían de Argelia por aportar una LIBRETA del Sahara de tapas azules (sic).

El policía de servicio, lejos de hurgar en todo el abanico de acepciones que el diccionario pueda ofrecer, solo supo, con un barniz de racismo y torpeza, dar con la palabra LIBRETA, en lugar de pasaporte del Sahara. Me consta que aquel servidor lo hizo conscientemente. No cabía duda, ya que el documento que tenía en sus manos, era un pasaporte biométrico en consonancia con los requisitos internacionales, y que permite el acceso al territorio español, entre otros, sin mucho ruido.

Sé que las autoridades españolas se ufanan de una sibilina amnesia cuando se les habla de los derechos de los saharauis en España. Para muestra, un botón: El reciente derecho a los judíos sefardíes (expulsados en 1492) a la nacionalidad española, cuando los saharauis, que hasta ayer a última hora, éramos ciudadanos de pleno derecho como españoles, y que sin embargo hoy, se nos trata como a cualquier extranjero. Y cumplimos, a pesar de la bofetada.

Pero que un organismo del Ministerio del Interior, compulsa una denuncia usando el eufemismo LIBRETA, en lugar de pasaporte, es, y de lejos, una clara provocación administrativa, y una falta de respeto a todos los saharauis, y a su gobierno. Lo que ellos llaman LIBRETA, es un documento oficial que con orgullo aportamos, y lo respetamos tanto como seña de identidad, su caso es igual al de la bandera o el himno nacional. En cada hoja de nuestro pasaporte va incrustado un trozo de nuestra perseverancia ante la injusticia.

Al policía que juntó las letras para redactar la denuncia (que abajo adjunto), además de andar pobre lingüísticamente, me gustaría, por si leen esta carta, recordarle que podía haber usado otros términos más correctos (aunque me siguen disgustando por igual) tales como: documento no reconocido, las autoridades que expiden tal documento no la reconocemos, el sujeto aporta un pasaporte poco común, el pasaporte lleva letras en árabe, etc… Y hubiera ahorrado utilizar aquel término tan cargado de desprecio hacia un noble pueblo, y a su noble lucha.

P.D.: Chapó al caballero saharaui que se negó a firmar tal aberración.

Policía

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