Tuiza. Las culturas de la jaima. La poesía saharaui presente en la exposición de Federico Guzmán. Palacio de Cristal, primavera 2015

Fuente: Poemario por un Sahara Libre

La poesía saharaui en español tendrá una destacada presencia en la la exposición de Federico Guzmán: Tuiza. Las culturas de la jaima que ha sido organizada por el Museo Reina Sofía en coproducción con Fundación Donostia / San Sebastián. Los poemas de la Generación de la Amistad saharaui estarán presentes en las voces de Zahra Hasnaui y Bahia Mahmud Awah

Cada jueves a las 19h. Del 16 de abril al 4 de junio. Los recitales cuentan con la participación de poetas de diferentes orígenes. Se podrá escuchar a la Generación de la Amistad, con los saharauis Zahra Hasnaui y Bahia Mahmud Awah

Federico Guzmán. Tuiza. Las culturas de la jaima. 16 abril – 30 agosto, 2015 / Palacio de Cristal, Parque del Retiro Mobiliario. Museo Reina Sofía

*Texto y selección poética de Zahra Hasnaui

Nadie ignora la incidencia inevitable de la realidad en la literatura de los desterrados, tanto la pasada como la presente. En el viaje hacia lo desconocido, se transporta un amplio bagaje emocional con el que se establece una relación amor-odio. Por una parte, se quiere dejar atrás lo acaecido; por otra, se resiste uno a renunciar por constituirse en el nexo, frecuentemente el único, con las raíces.

En la segunda vertiente, surge la necesidad de compartirlo, como si al hacerlo uno se despojara, aunque sólo en parte, y sólo por episodios, del dolor intermitente. De hecho, un gran número de especialistas en la materia coinciden en concretar esa reacción en la predisposición del exiliado al testimonio. La aserción se cumple en nuestro caso; a veces de forma inconsciente, a veces dolorosamente consciente, hemos narrado las vivencias personales, diluidas, de forma reiterada, en las colectivas.

Demasiados compañeros piden el paso a la palabra: la necesidad de reconstruir los recuerdos borrosos; la de compartir el imborrable; la nostalgia por lugares, parientes y amigos; la injusticia nueva, la longeva; la impotencia, la rabia que nos sustenta.

Nuestra poesía se ha convertido en la crónica y denuncia líricas de la situación saharaui en los campamentos, en las zonas ocupadas y en la diáspora. Hemos gritado lo que se siente con voces de fuego y versos refugiados, acompañados por la música del siroco. Somos nómadas en el exilio, rompiendo silencios con versos de madera.

Es difícil, escapar de la telaraña de la memoria que, como a Jorge Guillén, nos cubre malla a malla. O de la realidad de Juan Gelman, que como un martillo bate las telitas del alma.

Quizá, este esfuerzo colectivo por mantener la memoria sea nuestra originaria razón de ser.

Quizá, como anunciaba Rodolfo Walsh, en su exilio natal, por ser fieles al compromiso que asumimos hace tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.

Por la sangre, llanto y tierra en la suela de nuestros zapatos, como León Felipe allá en Méjico.

O como apuntaba Michael Ugarte porque “el exilio es uno de los escasos fenómenos en la historia en que el lenguaje se considera un instrumento más eficaz para el cambio social que la acción política.”

El caso es que la poesía de la Generación de la Amistad se nutre del sentimiento desgarrador del exilio en sus múltiples facetas:

– La fe en el regreso:

Bahia Awah.

Sí, expirará la mar del peso

De su noche

Sí, se acordará en el exilio

De su gente.

Y la mar, ésta

Nuestra, con sus cuajadas espumas

Negras, rojas, blancas

Y verdes,

Volverá a vernos, inevitablemente,

Seguro volverá a vernos.

Zahra Hasnaui

Volveré,

envuelta en mantos

de estrellas rojas,

a sanar las

aguas amargas.

A morir y renacer

en las entrañas atlánticas.

– El futuro incierto

Saleh Abdelahi

No quiero alimentar el perpetuo mañana

Con la rutina de hoy

Ni abrir con la misma llave

La misma puerta de este calendario

Ali Salem

Ando entre la inspiración y la desolación

Sin admiración, ni corona,

Huyendo de los buitres del pasado,

Con el constante temor a los buitres del presente

Ebnu

Se pospone el futuro

Hasta nuevo aviso

– La huella inevitable del tiempo:

Luali Lehsen

El tiempo va

Siempre va,

Dejando callos en las manos

De la historia,

El tiempo va, siempre va.

Zahra Hasnaui

Mentimos colgando

días pretéritos

en calendarios ajenos,

sin mirar,

no vayamos a ver

lo que ya no somos.

– El exilio

Limam

Este exilio

Es una larga estación de adobe.

Se derrama por el camino

Y se abrasa.

Saleh Abdelahi

Yo sé que esquivo las adversidades

Del exilio.

Que cierro los ojos y cultivo el desierto

En mis caminos con paisajes de jardines.

Chejdan

La vida en el exilio es una catarata de penas y, la alegría se dibuja por zancadas,

para atravesar el inmenso caudal.

Ali Salem

Poseer todo y no tener nada.

Vaciar los sentimientos de ambiciones

En busca de la verdad perdida.

Luali Lehsen

Desde entonces los días empezaron

A nacer muertos

Y nuestra infancia naufragó en la turbulenta marejada del éxodo.

Ebnu

Y mi casa fue ocupada

Por mis buenos vecinos,

Las cucarachas y los ratones.

Desde entonces vivo al borde

De un abismo silbando una vieja

Canción de cuna.

– La tierra:

Ali Salem

Me dueles tanto

Como el deseo

De encontrarte.

(refiriéndose a Dajla)

– La ocupación:

Limam

Alguien irrumpió

En esta tierra

Para cazar falenas

Para destruir la semilla

De los nidos en peregrinación

Ali Salem

Decirles que el desierto sólo conoce

A los nómadas, dueños del sol y el viento.

Chejdan

Las ciudades del Sáhara sombrío se levantan una vez más

Para gritar orgullosas

Basta! Basta¡ Basta¡

– La identificación con el otro:

Chejdan

Ojalá mis versos surquen

Tantos cerebros como

a mi alma llega tu súplica.

Hermano saharaui,

Yo también,

Estoy herido de muerte.

Ebnu

Ya no siento nada,

Salvo tu antiguo dolor multiplicado.

Zahra

Se agolpan tus clones y alborotados pugnan por salir en blanco y negro de mi garganta.

Luali

No ha muerto tu voz.

Tu voz vive entre los ruidos del mundo

Que te ha dejado sin voz.

Tu voz se ha ido a gritar su rabia

Desde el exilio del alma, a pregonar

La limosna de ser

Desde el silencio de su reencarnación en mi voz

Bahia Awah

En el silencio exiliado, cada noche sueño gritar vuestros nombres,

Sueño rosas de mi desierto

Sueño jacintos y esmeraldas.

– La espera:

Zahra

Siempre se pone el sol,

Siempre, dicen, llega la sombra.

¿Por qué esperas,

justicia esquiva,

agotar nuestra paciencia?

Ali Salem

En un grito te escucho

y me vuelvo a mí,

para contemplar

la fe de mi paciencia.

Chejdan

Hay relojes

Que no marcan la hora.

Y otros que gritan, se enfadan,

Lloran, y hasta se deprimen.

Pobre de mí, que no lloro, ni me enfado.

Resecado del bullicio ajeno

He perdido la noción del tiempo.

La melodía de la esperanza

Ebnu

Mi corazón empieza

a vagar por las costas

Y se remoja los pies descalzos

En las olas atlánticas de la paciencia.

Bahia Awah

Voy huyendo a la infinidad

Del tiempo.

Voy huyendo de los principios

Frustrados.

Voy huyendo de los que no creen

En el día

Que nacerá mañana.

Ali Salem

Pero volverán a surgir los hombres vestidos con palabras que el viento

Transforma en un enorme eco lleno de libertad.

Chejdan

Olor a incienso y miradas beduinas

Surtirán, entonces, nuestra vida.

Saleh Abdelahi

Alguien en la trinchera

Gritó tu nombre y desde entonces

En cada corazón que

va dejando para el dolor

una esperanza

me resuena tu nombre.

Limam

Pero en ti existe,

Una exuberante vegetación de memoria

Una brisa del océano,

Y esa próxima y

Anhelada lluvia nuestra.

La rebeldía ante el silencio

Luali Lehsen

Mi verso habla para callar

Los estampidos que perforan

Los tímpanos del silencio

Limam

Hay un silencio

Que quiebra la palabra

El lacerante olvido

Ebnu

Si un día me preguntas

Y no te digo nada

Será porque me fui

Tras la sombra del olvido

Zahra

Y día tras día,

se colorea el lienzo gris del olvido

a golpes cegados por la esperanza.

La desolación tras la guerra

Ebnu

Estoy solo.

Irremediablemente solo.

Ya no quedan zorros para domesticar

Ni ovejas ni rosas que cuidar.

Ali Salem

Ya no queda nada.

Ni antes, ni después,

Ni ahora,

Que sigues siendo

El refugio del poder.

El descrédito en la condición humana

Chejdan

No quiero ser

El hijo de un profeta

No quiero ser

El amigo de un valiente

No quiero ser

Pariente de los hombres.

Ebnu

Cualquier día

Me uniré a Dios

Para no sentirme solo.

Que pronto renace…

Saleh Abdalahi

me iré aunque tú no lo quieras a romper

las fronteras y mezclar las razas

me iré aunque tú no lo quieras a construir

a cielo abierto un lugar sin nombre

donde los hombres bajo el sol se funden en abrazos y perdón

ya que todos tenemos la misma sangre y bajo el sol la misma sombra.

La rabia contenida

Limam

Y aunque se han secado las fuentes

De la húmeda paciencia

Aún nos queda una gota de rabia

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