Desenmascarar al enemigo

MOHAMED SALEM ABDI. (Ginebra).

En la sesión del Consejo de DDHH de Ginebra hay muchas cosas en juego y probablemente una de las cuestiones más importantes para la estabilidad del Magreb es la situación de los DDHH en el Sahara Occidental. Muchos trabajan duro para demostrar estas violaciones. Pero hay una maquinaria puesta en marcha para paralizar estas actuaciones del bando saharaui, e ir más allá.

La delegación saharaui, integrada por una amplia representación de la sociedad civil; tanto de los Territorios Ocupados como de los campamentos de refugiaos en Tinduf, no duda en las brutalidades que comete Marruecos en el territorio saharaui y pide una intervención urgente de la ONU para frenar este drama. Las participaciones de este grupo son limitadas ya que no pueden participar como país (al no estar reconocida la RASD como estado miembro de las Naciones Unidas) ni como ONG. La única voz que tienen los saharauis son terceras ONG que, o le dan la palabra para que se expresen directamente o hablan estas ONG para denuncias la actitud opresora de Marruecos en la región no autónoma.

En la otra parte, los marroquíes tienen más herramientas de participación. Cuentan con una amplia delegación gubernamental y otras ONG “DDHH” y sobre todo progubernamentales. En esta delegación también participan saharauis y en la sesión parece que son la voz cantante de estos grupos. Marruecos los emplea para representarle en la sesión plenaria. Estas personas tienen un trabajo extra a la hora de participar también en el desarrollo de muchos talleres, ya sea en calidad de ponentes o como observadores. La misión de estos observadores es hacer fracasar los talleres organizadores por ONG simpatizantes con la causa. O contrarrestar las denuncias de los saharauis con falsas violaciones de DDHH en Tinduf.

Con esta actitud la monarquía alauí quiere vender que los saharauis son tan marroquíes como el resto y por eso participan de forma activa como el resto. Sin embargo los saharauis pro marroquíes están llevando a cabo una participación más activa que los demás marroquíes. Y es que al hablar de violaciones de los DDHH Marruecos sabe que la región en cuestión es el Sahara Occidental.

Marruecos ha entendido que puede matar a la serpiente con su propio veneno. Pasa a la acción desplazando a saharauis (y dotándoles de unas generosas contraprestaciones) a las zonas donde se originan los debates como el de Ginebra. De tal modo que el campo de batalla quedaría ocupado solo por saharauis; unos tratando de demostrar las agresiones de Marruecos y los otros tratando de mostrar la generosidad del reino. Y los marroquíes solo tendrán que limitarse a mirar y esperar el resultado.

Si se independiza la región unos serán los héroes y otros los traidores y quizás de esta forma Marruecos esté poniendo ya piedras para la inestabilidad del futuro estado saharaui. En este caso habría que leer bien el desarrollo del conflicto. No estaría mal comprender que estas personas que van con Marruecos son saharauis y su poder de decisión es poco o nulo. La clave está en redefinir a nuestro enemigo.

Ginebra es un escenario donde no solo hay que sacar a la luz lo que Marruecos tapa. Hay que evitar caer en la equivocación de ver a los saharauis promarroquíes como la otra parte del conflicto. Son mercenarios, pero nunca adversarios.

Mohamed Salem Abdi, es miembro de Sahara Press League.

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